Me falla la cultura, es una pena, pero es así. Me gustaría tener una mayor cultura; a estas alturas está claro que ignoro mucho más de lo que creo saber, y de lo que creo saber, en algo andaré errado, así que la situación es que entre lo que no sé y lo que puedo equivocarme, sólo se que no se nada, que dijo aquel.
Pero la duda me corroe (que se decía antes en las novelas baratas del lejano oeste), no me acabo de decidir por qué actividad cultural podría comenzar, claro que primero debería de haber plazas en las mismas, ya que mientras nadie cause baja, no queda la plaza libre, poco probable que el que va a inglés lo deje, así que la lista de espera debe de ser impresionante, y si hay plazas, es que nadie se apunta, y cuando el río suena, agua lleva.
De tecnologías nada de nada, eso no toca en el barrio, se puede ir uno al barrio de al lado, o a la otra punta del distrito, como a unos cinco o seis kilómetros en coche. En este se iba a poner un centro dedicado a eso y gratis total para los vecinos, ¡si hasta se hizo público por parte de las autoridades en el año 2005 o 2006!, pero al final no se puso, claro que como el centro tiene el programa que respeta la existencia de un aula de tecnología que nunca existió, de esto no hay talleres ni cursos. No me extraña que nadie se dedique a esto en la zona.
Una pena, veamos alguna otra actividad, bailes, hay muchos bailes, de salón, del mundo, gimnásticos, hasta danza española. Me acuerdo que antes había una academia de baile enfrente del mercado, al otro lado de la calle, no sé si seguirá estando donde estaba. De todos modos, aunque la danza sea cultura y las diferentes culturas tengan sus danzas, no era mi idea venir a bailar al centro cultural, es una actividad más de ocio que de otra cosa. Y en esto pasará como es previsible: que los alumnos dilectos del maestro quieran aprender a bailar un año tras otro, para ir realizando distintos cursos a medida que mejora su nivel. De todos modos no me apetece ponerme a aprender a bailar, prefiero tocar en la orquesta sobre el escenario desde pequeñito, que yo recuerde.
Van quedando menos oportunidades, el turismo por Madrid, o la Historia del Arte no me apasionan demasiado en este momento, si fuera antigua o contemporánea, todavía le vería interés, pero no me atrae la del Arte en estos momentos, además ya la estudié en su momento y no me apetece repasarla.
Pufff, me quedan cada vez menos opciones, los trabajos manuales...en fin si no los hago porque no me interesan, para qué me voy a poner a hacerlos ahora, parece una oferta orientada a personas de avanzada edad que desean charlan mientras hacen bolillos por ejemplo, o patchwork (toma ya el nombrecito). Lo de la restauración está muy bien en un barrio con pisos pequeños en edificios que comparten un único trastero ínfimo. Podían dar un taller sobre cómo construir uno mismo un barco de 30 metros de eslora, cabría lo mismo que los muebles para restaurar.
La cerámica, la cerámica siempre me ha parecido más interesante que las Manualidades, parece una cosa un poco más específica, y seguro que se aprende algo útil, al menos sirve para hacer botijos, platos y jarras, así que parece interesante. Me acuerdo de que al otro lado de la calle, existía una pequeña tienda que ponía en su cartel, manualidades, en el escaparte exponían todo tipo de figuritas de escayola para colorear, vendían arcilla y plastilinas, y según a anunciaban daban clases allí mismo de manualidades y cerámica. Hace tiempo que ya no existe, claro, todos los negocios de manualidades desaparecieron cuando fueron oferta cultural municipal.
Me quedan pocas opciones, puedo hacer gimnasia, pero para eso ya tengo un poco más arriba un centro deportivo, y prefiero nadar que andar haciendo ejercicios para glúteos, cuya utilidad ignoro, ni me apetece que alguien que se compró el mismo libro que tengo en la estantería me imparta asiáticos conocimientos a través del Tai Chi sacados del mismo. Tampoco estoy por la faena de meterme en el misticismo hindú a través del yoga, a juzgar por los reportajes televisivos, el misticismo hindú no soluciona las calles llenas de pobres en la India, así que su utilidad se me escapa. Así y todo no ha quedado ni un gimnasio en el barrio, claro.
Apenas me quedan unas pocas actividades culturales que pueda escoger, si ni bailo, ni hago trabajos manuales, ni me da por hacer gimnasia, así que tengo que escoger entre las que quedan disponibles. Cosmogenética - Crecimiento personal - Relajación - Risoterapia; éstas parecen una buenas opciones de oferta cultural, sin lugar a dudas. La cosmogenética, ¿qué será algo con tan científico nombre?
Busco en el Google, me encuentro lo siguen te en el primer enlace: "La Cosmogenética se fundamenta en que el Código Genético de cada individuo ... La Cosmogenética propone la reconciliación de la Ciencia y de la Religión," unos enlaces más allá, me encuentro esto otro:
Pero la duda me corroe (que se decía antes en las novelas baratas del lejano oeste), no me acabo de decidir por qué actividad cultural podría comenzar, claro que primero debería de haber plazas en las mismas, ya que mientras nadie cause baja, no queda la plaza libre, poco probable que el que va a inglés lo deje, así que la lista de espera debe de ser impresionante, y si hay plazas, es que nadie se apunta, y cuando el río suena, agua lleva.
De tecnologías nada de nada, eso no toca en el barrio, se puede ir uno al barrio de al lado, o a la otra punta del distrito, como a unos cinco o seis kilómetros en coche. En este se iba a poner un centro dedicado a eso y gratis total para los vecinos, ¡si hasta se hizo público por parte de las autoridades en el año 2005 o 2006!, pero al final no se puso, claro que como el centro tiene el programa que respeta la existencia de un aula de tecnología que nunca existió, de esto no hay talleres ni cursos. No me extraña que nadie se dedique a esto en la zona.
Una pena, veamos alguna otra actividad, bailes, hay muchos bailes, de salón, del mundo, gimnásticos, hasta danza española. Me acuerdo que antes había una academia de baile enfrente del mercado, al otro lado de la calle, no sé si seguirá estando donde estaba. De todos modos, aunque la danza sea cultura y las diferentes culturas tengan sus danzas, no era mi idea venir a bailar al centro cultural, es una actividad más de ocio que de otra cosa. Y en esto pasará como es previsible: que los alumnos dilectos del maestro quieran aprender a bailar un año tras otro, para ir realizando distintos cursos a medida que mejora su nivel. De todos modos no me apetece ponerme a aprender a bailar, prefiero tocar en la orquesta sobre el escenario desde pequeñito, que yo recuerde.
Van quedando menos oportunidades, el turismo por Madrid, o la Historia del Arte no me apasionan demasiado en este momento, si fuera antigua o contemporánea, todavía le vería interés, pero no me atrae la del Arte en estos momentos, además ya la estudié en su momento y no me apetece repasarla.
Pufff, me quedan cada vez menos opciones, los trabajos manuales...en fin si no los hago porque no me interesan, para qué me voy a poner a hacerlos ahora, parece una oferta orientada a personas de avanzada edad que desean charlan mientras hacen bolillos por ejemplo, o patchwork (toma ya el nombrecito). Lo de la restauración está muy bien en un barrio con pisos pequeños en edificios que comparten un único trastero ínfimo. Podían dar un taller sobre cómo construir uno mismo un barco de 30 metros de eslora, cabría lo mismo que los muebles para restaurar.
La cerámica, la cerámica siempre me ha parecido más interesante que las Manualidades, parece una cosa un poco más específica, y seguro que se aprende algo útil, al menos sirve para hacer botijos, platos y jarras, así que parece interesante. Me acuerdo de que al otro lado de la calle, existía una pequeña tienda que ponía en su cartel, manualidades, en el escaparte exponían todo tipo de figuritas de escayola para colorear, vendían arcilla y plastilinas, y según a anunciaban daban clases allí mismo de manualidades y cerámica. Hace tiempo que ya no existe, claro, todos los negocios de manualidades desaparecieron cuando fueron oferta cultural municipal.
Me quedan pocas opciones, puedo hacer gimnasia, pero para eso ya tengo un poco más arriba un centro deportivo, y prefiero nadar que andar haciendo ejercicios para glúteos, cuya utilidad ignoro, ni me apetece que alguien que se compró el mismo libro que tengo en la estantería me imparta asiáticos conocimientos a través del Tai Chi sacados del mismo. Tampoco estoy por la faena de meterme en el misticismo hindú a través del yoga, a juzgar por los reportajes televisivos, el misticismo hindú no soluciona las calles llenas de pobres en la India, así que su utilidad se me escapa. Así y todo no ha quedado ni un gimnasio en el barrio, claro.
Apenas me quedan unas pocas actividades culturales que pueda escoger, si ni bailo, ni hago trabajos manuales, ni me da por hacer gimnasia, así que tengo que escoger entre las que quedan disponibles. Cosmogenética - Crecimiento personal - Relajación - Risoterapia; éstas parecen una buenas opciones de oferta cultural, sin lugar a dudas. La cosmogenética, ¿qué será algo con tan científico nombre?
Busco en el Google, me encuentro lo siguen te en el primer enlace: "La Cosmogenética se fundamenta en que el Código Genético de cada individuo ... La Cosmogenética propone la reconciliación de la Ciencia y de la Religión," unos enlaces más allá, me encuentro esto otro:
Curso de Cosmogenética
"Este primer curso, según me contó Miguel, será de nivel básico, para ir entrando en materia, datará sobre los signos, las casas.... será de caracter abecedario sobre cosmogenética, para poder meternos de lleno en un segundo de nivel avanzado, y que será de como interpretar estos signos en una carta astral, algo así como traducir todo un idioma. Como sabéis, la carta astral de una persona, es su código de vida, en donde figuran sus mas íntimos e ínfimos detalles vitales, algo delicado, todo un oficio, tan interesante e importante para autoentendernos mejor."
¿Qué curso o taller me impartirán en el centro cultural, uno de astrología y cartas astrales o uno de teología creacionista y genética?. En todo caso, no iban por ahí mis intenciones, para impartir este tipo de cosas ya hay una galaxia de asociaciones y organizaciones más o menos místicas que ofrecen estos cursos, algunas al leer sus razonamientos parecen hasta ser sectas por lo disparatado de sus planteamientos, carnaza para crédulos dispuestos a pagar.
Puedo optar por crecer personalmente, es una actividad eminentemente cultural, pero para apuntarme a esto debería primero creer que necesito crecer personalmente, principio que no comparto por no considerar el tal crecimiento una necesidad. Por otro lado, se imagina uno una sala del centro cultural llena de gente de muy escasa estatura que esperan que el crecimiento personal de plasme en unos centímetros más de estatura. Pero para cuando vayan a darse cuenta, puede que les hayan convencido de la necesidad de crecer primero personalmente, pues si les preocupa la estatura es que necesitan crecer personalmente en cuyo caso no les preocuparía, como a mí en estos momentos.
Me empiezo a mosquear con la oferta de talleres y cursos, lo mejor será que me apunte al de relajación. Es un aula donde gente que necesita relajarse acude en grupo para hacerlo todos juntos siguiendo las instrucciones de un monitor de relajación, el cual les va diciendo: "respirad profundamente por la nariz y expulsad el aire con lentitud por la boca...relajad todos los miembros, todo el cuerpo, sentid los brazos relajados a lo largo del cuerpo... concentraos en relajar primero los pies empezando por los dedos... contad hasta diez...ahora relajad las piernas, primero empezamos por abajo...manteniendo la respiración. Y seguir así hasta llegar a la coronilla con el personal tumbado en unas esterillas colocadas en el suelo, es todo lo que debe hacer el que lleve tan cultural taller de la actividad llamada relajarse, antes más propia del ocio que de la cultura.
La risoterapia, eso sí que es interesante, el escenario es de nuevo un aula en el que se reunen gente que considera necesario someterse a la citada terapia a base de risa. Consiste en que los adultos se rían para aliviar así su estrés, se pueden organizar juegos tontos de campamento de boy scouts infantil para lograr que los adultos implicados en la actividad acaben por reírse...por aquello de no llorar al darse cuenta de que les han tomado el pelo y están jugando a las sillitas, al corro de la patata, o a las adivinanzas pagando encima por ello.
¡Qué amplia es la cultura, que caben en ella desde los hechiceros, adivinos y magos hasta los bolillos que antes se reunían a hacer las señoras mayores en una casa mientras cotilleaban un poco! Reírse, relajarse, crecerse, echar las cartas y hacer cartas astrales. La Gran Cultura, sí con mayúsculas, al alcance de todos los ciudadanos con las nuevas actividades culturales, como el indispensable patchwork, actividad que debería ser curricular en la enseñanza reglada, y pertinente en la ocupacional y continua, por ser digna de llegar a redundante dada la belleza de su nombre: ¿y tú que haces? Patchwork, hago patchwork.
No hay enseñanza de música en las actividades culturales, las actividades musicales son piramidales gestos imperiales, que se reciben desde las alturas como actuaciones y representaciones pagadas por todos a mayor abundamiento del enriquecimiento cultural vecinal, lo que se llama la gran dicotomía Astrológico-Operística. Y eso va por otro lado, que dicen por ahí.
Como les de a los centros culturales por ofrecer servicios de peluquería y estética gratuitos, sólo les quedará dar raciones y copas para haber absorvido toda la actividad económica del barrio, incluyendo los bares.
¿Qué curso o taller me impartirán en el centro cultural, uno de astrología y cartas astrales o uno de teología creacionista y genética?. En todo caso, no iban por ahí mis intenciones, para impartir este tipo de cosas ya hay una galaxia de asociaciones y organizaciones más o menos místicas que ofrecen estos cursos, algunas al leer sus razonamientos parecen hasta ser sectas por lo disparatado de sus planteamientos, carnaza para crédulos dispuestos a pagar.
Puedo optar por crecer personalmente, es una actividad eminentemente cultural, pero para apuntarme a esto debería primero creer que necesito crecer personalmente, principio que no comparto por no considerar el tal crecimiento una necesidad. Por otro lado, se imagina uno una sala del centro cultural llena de gente de muy escasa estatura que esperan que el crecimiento personal de plasme en unos centímetros más de estatura. Pero para cuando vayan a darse cuenta, puede que les hayan convencido de la necesidad de crecer primero personalmente, pues si les preocupa la estatura es que necesitan crecer personalmente en cuyo caso no les preocuparía, como a mí en estos momentos.
Me empiezo a mosquear con la oferta de talleres y cursos, lo mejor será que me apunte al de relajación. Es un aula donde gente que necesita relajarse acude en grupo para hacerlo todos juntos siguiendo las instrucciones de un monitor de relajación, el cual les va diciendo: "respirad profundamente por la nariz y expulsad el aire con lentitud por la boca...relajad todos los miembros, todo el cuerpo, sentid los brazos relajados a lo largo del cuerpo... concentraos en relajar primero los pies empezando por los dedos... contad hasta diez...ahora relajad las piernas, primero empezamos por abajo...manteniendo la respiración. Y seguir así hasta llegar a la coronilla con el personal tumbado en unas esterillas colocadas en el suelo, es todo lo que debe hacer el que lleve tan cultural taller de la actividad llamada relajarse, antes más propia del ocio que de la cultura.
La risoterapia, eso sí que es interesante, el escenario es de nuevo un aula en el que se reunen gente que considera necesario someterse a la citada terapia a base de risa. Consiste en que los adultos se rían para aliviar así su estrés, se pueden organizar juegos tontos de campamento de boy scouts infantil para lograr que los adultos implicados en la actividad acaben por reírse...por aquello de no llorar al darse cuenta de que les han tomado el pelo y están jugando a las sillitas, al corro de la patata, o a las adivinanzas pagando encima por ello.
¡Qué amplia es la cultura, que caben en ella desde los hechiceros, adivinos y magos hasta los bolillos que antes se reunían a hacer las señoras mayores en una casa mientras cotilleaban un poco! Reírse, relajarse, crecerse, echar las cartas y hacer cartas astrales. La Gran Cultura, sí con mayúsculas, al alcance de todos los ciudadanos con las nuevas actividades culturales, como el indispensable patchwork, actividad que debería ser curricular en la enseñanza reglada, y pertinente en la ocupacional y continua, por ser digna de llegar a redundante dada la belleza de su nombre: ¿y tú que haces? Patchwork, hago patchwork.
No hay enseñanza de música en las actividades culturales, las actividades musicales son piramidales gestos imperiales, que se reciben desde las alturas como actuaciones y representaciones pagadas por todos a mayor abundamiento del enriquecimiento cultural vecinal, lo que se llama la gran dicotomía Astrológico-Operística. Y eso va por otro lado, que dicen por ahí.
Como les de a los centros culturales por ofrecer servicios de peluquería y estética gratuitos, sólo les quedará dar raciones y copas para haber absorvido toda la actividad económica del barrio, incluyendo los bares.